CAPITULO 7
“Menudo estúpido, ¿dónde se habrá metido?”
Lorena recorría las calles del centro como una posesa mientras intentaba encontrar a aquel muchacho que se había levantado del banco. Ni rastro. Siguió caminando las calles hacia delante hacia detrás, no había ni la más minima pista de qué camino había seguido aquel proyecto de asesino en potencia, sin duda alguna aquello se le había ido de las manos. Había dejado atrás a sus amigas, se había aventurado en el centro tras un ladronzuelo para recuperar un bolso que ni era de ella y que a buen seguro ni tendría aquel muchacho. Al fin y al cabo lo único que podía coger de él era información, saber donde se renían sus amigos para repartirse el motín. Y una vez que lo supiese ¿qué? ¿Llamaría a la policía? ¿Se presentaría allí y la correrían a patadas? De qué iba a valer todo eso. La melodía de su movil la trajo de nuevo de vuelta a la realidad, era su padre.
- Dime papá.
- Hija, ¿vas a tardar en volver?
- Supongo que un par de horas.
- Ah bien, bueno pues me voy a acostar.
- Ajam. ¿Está esa señora a la que llamo madre para ayudarte?
- Hija, no hables así, no está, se ha ido…. con…
- Papá no me des explicaciones. Voy para allá a ayudarte.
- No, Lore, no, no es necesario, yo solo puedo acostarme. Ya lo he hecho otras veces.
- ¿Seguro Papá?
- Seguro no, segurísimo. Venga diviertete con tus amigas, ¿vale?
- Bueno, pero si tuvieses algún problema me llamas ¿vale?
- Entendido, buenas noches.
- Buenas noches.
Lorena miró su móvil mientras pensaba que su padre estaba solo en su casa, mientras su madre estaría haciendo lo que su padre ya no podía por culpa de aquel accidente, con algún muchacho de la misma edad que Lorena. Asquerosa arpía.
Lorena decidió tomar una copa, se acercaría al bar de la calle acueducto, aquel del que dio la dirección al hombre del portal 13, para tomar una copa rápida y marcharse a casa por si pillaba a su padre viendo algún programa de la tele.
En menos de 10 minutos llegó al local, el famoso Bar Tequila. La cola casi llegaba al final de la calle. Menuda cola, iba a tardar más en esa cola que en tomarse la copa. Decidió pasearse por la cola para ver si conocía a alguien y así poderse colar. Cuando había recogido casi más de media cola aún no había reconocido a nadie. Claro como iba a conocer, si no tenía más vida que su trabajo y su padre. Siguió andando perdiendo la esperanza por momentos y cuando casi la cola alcanzaba la puerta pudo ver al hombre del portal 13 que pacientemente esperaba, sin dudarlo un momento se lanzó sobre él diciendo:
- Vaya para aparcar el coche a esta hora - aquel hombre captó la indirecta al vuelo.
- Menos mal, creía que no venías - respondió giñando un ojo.
Lorena se acercó a darle dos besos, cuando le dió el primero le susurró:
- Lorena, encantada.
Y cuando fue a recibir el segundo escuchó:
- Luis, encantado también.
En menos de 15 minutos estaban dentro del local dirigiéndose a la barra. Luis miraba por encima de las cabezas, como si intentara encontrar a alguien.