Friday, June 22, 2007

CAPITULO 4

Aquel estrépito sonido del tubo de escape de un ciclomotor sacó de las risas a Lorena y sus amigas que se saludaban efusivamente, unos metros más atrás y a pie, dos policías locales corrían como posesos tras el vehículo mientras hablaban aceledaramente por el Walkie. La moto se dirigió al lugar donde los niños cafreaban con la farola y todos salieron corriendo, todos menos uno, que son sus manos en los bolsillos salió caminando tranquilo, la policía corrió tras los que salieron conrriendo, pero al que iba andando nadie les pretó atención.

 

Metros más atrás apareció Nuria también corriendo tras la policía, jadeante casi sin aliento. Sin duda alguna aquella amiga tenía algo que ver con todo lo que estaba pasando. Todas salieron corriendo a su encuentro. No tuvieron que preguntarle.

 

- Los niñatos esos….agh agh - intentaba tomar aire - que me han robado el…. aghh aghh …bolso los muy mal nacidos.

 

Uno de los policías se acercó a Nuria renqueante y con la mano en el costado. Aquel joven no tendría más de 27 años, se le veía atelético, pero la verdad que parecía venir completamente agotado de aquella carrera.

- Señorita, tendrá que interponer denuncia de robo en la comisería, tenemos a un patrullero tras el ciclomotor. ¿Se encuentra usted bien, aparte del susto?

- Sí agente, pero la verdad que tengo el brazo un poco dolorido. Por lo demás estoy completamente bien.

- Bueno, le dejo con sus amigas y vuelvo al coche patrulla….¡malditos niñatos! Qué rápido se vinieron para la zona peatonal.

- Se conocen el barrio como la palma de la mano….- dijo Lorena.

- Si fuese solo el barrio…- dijo el agente mientras marchaba hacia el coche patrulla cuyas luces se podían ver unos 600 metros al fondo de la calle.

 

Nuria contó a sus amigas el robo de su bolso e informó pormenorizadamente del contenido del mismo. Lorena pensó “hoy es día trece, esto es lo mínimo que nos podía pasar”. Por unos instantes se abstrajo de la conversación y pensó en el chico que se fué andando. “Qué pena de chavales, apenas rozan los veinte años y ya tienen su vida perdida, como si con ellos no fuera el paso del mundo. Creen que lo saben todo que no tienen nada por descubrir y no saben que llegará un día en el que no sepan que han hecho con su vida y ese día se arrepentirán de todos y cada unos de sus actos.

- Nuria, vamos a recuperar tu bolso -dijo Lorena.

- ¿Pero qué hablas Lore? La policía ya se ocupa de eso y ya he dicho que solo tenía 30 euros y el móvil que lo demás es solo maquillaje…

- ¡Pero crees que podemos vivir así! Siempre pensando que nos puede pasar detrás de cada esquina, sin estar seguros ni tan siquiera en casa. A saber a cuantas ancianas habrán arrastrado por el asfalto, asidas a su bolso. No es justo que aguantemos esta plaga de niñatos y que hagan lo que les venga en gana. Uno de ellos se fue sin correr en aquella dirección que yo estaba pendiente. ¿Quién viene?

Ninguna de sus amigas quiso secundar la moción.

- Estupendo ya veo lo sumisas que sois. Me parece de lo más estupendo. Pues nada, si lo recupero no me deis las gracias, porque no las necesito. Menudas estáis hechas…

Lorena apretó el paso por la misma calle que marchó aquel niño. Estaba dispuesta a cogerlo, pedirle una explicación y exigirle el bolso. Al fin y al cabo qué era ¿Un niñato joven? No iba a dejar que se saliera con la suya, al menos nos esta vez, ya estaba bien de abusar de las personas, bastante tenía con ver los abusos de su casa como para encima tener que soportar los abusos de la calle, los abusos de una sociedad que ni ella misma sabe hacia donde se encamina, una sociedad que esperpénticamente se conforma con pasar los días mientras no hace nada porque esos días cambien. Pero…¿y si iba armado? ¿y si le sacaba una navaja o cualquier otra cosa? ¿Qué haría? Aquel chico no tenía mucho que perder, pero… ¿y ella? Lorena llegó a una conclusión, el mundo no notaría su perdida, apretó aún más su paso.

Posted by el alma solitaria at 16:09:10 | Permalink | No Comments »