Tuesday, June 19, 2007

CAPITULO 3

Como tantas noches en la plaza, Nico tonteaba con sus colegas de parranda, la edad del pavo les había superado haría unos tres, cuatro años, pero ellos seguían empecinados en hacer el cafre, superando todos ellos la mayoría de edad aquellas fechorías que de niño eran llamadas travesuras ya podían tener la categoría de delito, pero a ellos les daba igual. Nico era de los más tranquilos de aquella panda, seguía yendo a clase, pasaba de malos rollos con las drogas pero disfrutaba haciendo el burro con sus colegas. Colgado de aquella farola de la plaza Encrucijada miraba hacia el portal 13 de la calle piedras. Aquel portal había sido donde la mayoría de sus fechorías de niño se habían cebado con un soltero empedernido con caras de pocos amigos, tenían incluso localizado su piso, aquel tercero al que en su puerta habían dejado gatos muertos, mierdas de perro, de todo, al que una vez se colaron y robaron después de robarle las llaves a quel desgraciado tras darle una pequeña paliza, en definitva era una pandilla de locos en potencia.
 
- Illo Nico, ¿que divisas desde lo alto de la farola? 
- Una puta gorda en la puerta del portal 13 .- contestó a viva voz para ver si la misma se enteraba. Ni flores,
- Po vaya, ¿pero tiene algo aprovechable…? 
- Como no sea el bolso…
 
Nico se bajó de la farola de un salto y sacó un cigarro del paquete que llevaba en su bolsillo de atrás y comenzó a fumar lentamente  mientras miraba aquella morena de pelo largo que estaba frente al portal
 
- Lo mismo es una de las putas baratas que llama el desesperado del tercero….Con esas medias….
 
La panda de criminales en potencia comenzó a reir la ocurrencia de Nico que se sonrió ante las risas de sus amigos. Mientras la miraba unos niños chillaron desde el cuarto piso. Joder, Nico se acordaba de cuando tenía aquella edad y jugaba en la plaza al futbol usando los bancos de portería. Como habían cambiado las cosas en tan pocos años, ahora los balones eran sustituidos por las playstations y los ordenadores, ya no se jugaba a las  chapas, sino al pro evolution ya no se llevaba aquello de dejar cartas de amor en el estuche, ahora se enviaban e-mails o se hablaba por el messenger. Un fenómeno, aquello no era más ni menos que una necesidad a partir de la evolución humana. Qué manera más extraña de avanzar, perdiendo todo contacto físico.
 
Sus colegas reían con fuerza, Nico volvió a realidad escuchando aquellas risas, se reían de un pobre hombre, sin techo, que se pegaba a él mismo sentado en un banco, y entre golpe y golpe recogía colillas del suelo.
 
- Ese se come hasta las cáscaras de las pipas que se encuentra, jajaja - espetaban unos.
- Seguro que se pelea con las palomas por los trozos de pan, jejeje - reían los otros.
 
Nico pasaba de eso, no le gustaba reirse de la desgracia ajena, porque la suya podía venir de camino. Las circunstancias de la vida mandan y son las que te colocan en un lugar u otro. Así son las cosas, uno puede ser el más santo del mundo que con estar en el sitio equivocado en el momento menos propicio, puede cabar involucrado en un gran problema, o al menos así pensaba. Eso le había pasado a él, que había nacido en un barrio complicado, con unos amigos complicados, pero con una familia humilde y estupenda que es la que le había inculcado unos valores que otros intentaban que desapareciesen. Miró hacia el portal 13, aquel desgraciado del que se habían reido en multitud de ocasiones estaba hablando con la joven gorda.
 
- Definitivamente es su puta - dijo Nico, ahí desaparecían sus valores.
 
Todos rieron fuertemente mientras gritaban todo tipo de improperios. El tío del tercero dejó allí a la chavala y se marchaba con las manos en los bolsillos, iba a cruzar la plaza e iba a pasar junto a ellos.
 
- Ahí viene el tonto del barrio, ehhhhh subnormal, ehhhhh
 
El hombre cuarentón ni tan siquiera miró, ni tan siquiera apretó el paso. Siguió caminando con las manos en los bolsillos.
 
- No tendrás suelto para darnos algo, ¿no?
- ¿Dejas allí a tu puta ehhh? 
 
Justo cuando pasaba a la altura de Nico levantó la cabeza y miró a la derecha mirándolo fijamente a los ojos. Nico vio la ira contenida en su mirada, los odiaba sin duda y seguro que disfrutaría viéndolos muertos. Tampoco le podía culpar llevaba razón.
 
A lo lejos el sonido del escape de una moto les hizo volver a mirar, eran dos de su pandilla que venían a toda pastilla con un bolso colgando de la mano del paquete, a los lejos les oía decir… “Que viene la pasma, que viene la pasma detrás”
 
Toda la pandilla se dispersó corriendo, Nico tiró lo que le quedaba de cigarro se bajó del banco y comenzó a andar con las manos en los bolsillos detrás del cuarentón, aquello no iba con el, lo del bolso era cosa de otros, Nico prefería seguir a aquel hombre que tan firmemente le había mirado a los ojos.
 
TO BE CONTINUE…
Posted by el alma solitaria at 22:51:50 | Permalink | No Comments »