Monday, June 18, 2007

CAPITULO 2

Lorena miraba el reloj detenidamene en la puerta del portal número 13 de la calle Piedras, donde siempre quedaban para esperar a sus amigas, a ella la superstición le podía, odiaba el número 13 y sabía que sus amigas quedaban allí para fastidiarla. Además hoy era colmo, también era día 13, tan solo faltaba que fuese martes y que un gato negro se le cruzara delante de sus piernas preciosa aquellas noches con esas medias de rejilla, preciosas si midiese 45 cm más y pesara unos kilitos menos, pero lo que importaba es que ella se encontraba feliz estando como estaba.
 
Miraba el reloj impaciente, odiaba ser la primera, pero odiaba llegar tarde, era manía, y sus dos odios se contradecían el uno con el otro y eso era un problema porque era muy maniática. Nunca repetía chaleco en la misma semana, y mucho menos sueter o zapatos, ni tan siquiera chancletas en verano. Siempre comía en plan vegetariano y odiaba la carne, tan solo verla le hacía pensar en vomitar. Todavía no eran ni las diez menos cuarto de la noche, unos niños, a la altura del cuarto piso, se asomaban al balcón y una y otra vez y lanzaban gritos de risas y juegos. “Felices” pensó. “Cuando trabajéis me habláis de vuestras risas felices” . Y es que esta joven de apenas 26 años trabajadora desde los quince, odiaba su trabajo. Trabaja en el dpto de reclamaciones de una gran superficie, en donde solo recibía quejas y más quejas por el servicio, donde solo escuchaba problemas y nunca alegría, ni nadie le dejaba propina, ni le agradecía el trabajo bien hecho, así era todo. Problemas, problemas y más problemas, al a llegar a casa seguían los problemas, aquellos malos tratos de su casa, aquella mujer que pegaba a su marido, inválido desde que ella era una niña. Un padre al que ella misma sacaba adelante entre su triste sueldo y la pobre pensión del minusválido. Y sus amigas le hablan de novios….¡¡¡Por favor!!! Bastante tenía con vivir su vida, además un novio se llevaría con ella un paquete doble, porque lo que estaba claro es que a su padre no le abandonaba en los brazos de aquella arpía que tenía por madre.
 
Mientras esperaba pudo ver como la juventud se iba congregando al rededor de los bancos de la plaza que había cerca de la calle piedras, siempre se tomaban allí su botellón, siempre hasta que llegaba la policía para su aplicar la nueva ley seca que nos les permitía beber en la calle. Una ley estúpida a su ver, porque ella al menos se consideraba civilizada, aunque no podía decir lo mismo de los niños que colgaban ahora mismo de una  de las farolas decorativas del precioso centro de su ciudad. Estaba claro, esta juventud cada día tardaba más en madurar.
 
Sobre las diez y cindo, sus amigas aún no habían llegado, se abrió el portal, un hombre de unos 40 años, de aspecto triste y ojeroso, vestido de forma cutre y anticuada, abrió la puerta del portal 13 y salió de ella cerrando tras de sí con un fuerte portazo.
 
- “Buenas noches”
- “Buenas….” - contestó Lorena ante la mirada que le estaba echando aquel tipejo.
- “Perdona, ¿un lugar para salir de marcha? Es que hace tiempo que no salgo por aqui”
 
No hacía falta que lo jurara, su ropa lo delataba sin duda alguna.
 
- Bueno..puede coger Ud. la calle del que hay justo enfrente, allá seguirla hasta la calle enredadera, unos metros dentro de la misma la segunda o la tercera gire a la derecha en la calle acueducto y justo allí hay un bar al que suele ir mucha gente.
- Muchas gracias. Que pase una buena noche.
- Lo mismo para usted.
 
Aquel hombre metió sus manos en sus bolsillos y siguió caminando la dirección que le había dicho la chica, al menos unos metros más…
 
- ¡¡¡Lorena….que pasaaaaaaa!!!
 
Lorena volvió la voz al grupo que le había llamado
 
- A buenas horas llegáis, niñatas - sonrió. 
Posted by el alma solitaria at 22:59:32 | Permalink | No Comments »