Sunday, February 17, 2008

CAPITULO 13

La chica pelirroja no dejaba de intentar agarrarse la pierna mientras la sangre brotaba muy fuertemente, de no ser por el pañuelo que Luis le había metido en la boca, a buen seguro, estaría gritando como un cerdo en el matadero.

Nico era incapaz de reponerse aún del golpe en la nuca, pero acertaba a ver como la pierna de aquella chica estaba teñida de un rojo añil que tantas veces el había visto desbordarse de los costados de muchas víctimas de su pandilla.

- Joder, joder, joder ¡Mierda! - Nico no acertaba a decir otra cosa.

Lorena miraba incrédula a Luis, no podía creer lo que acababa de hacer, desde su poco conocimiento, si de algo estaba segura, era que aquel corte había llegado a la femoral y sin duda alguna esa hemorragia podía acabar con la vida de aquella inocente chica en cuestión de segundos.

- Luis ¿Qué has hecho?

Luis no podía dejar de mirar como la sangre recorría cada curva de aquella exquisita pierna blanca, le recordaba a como los toreros sangraban mientras sus compañeros de cuadrilla le llevan en brazos tras ser corneados por el toro. La joven intentaba taponarse la herida con las manos como buenavemte podía, mientras el que le había apuñalado tiraba de su pelo hacia atrás para mantenerla inmovilizada.

- ¡Amargado de mierda! ¡Cómo esa tía acabe en el cementerio ya me encargaré yo de que tengan que ir a ponerte flores también! ¡Hijo de Puta!
- Calla, cabrón de mierda ¡Calla! Esta zorra no está más que cumpliendo la pena de tus atrocidades, igual que ellas muchos inocentes nos hemos vistos jodidos por tus actos cabrón. Y si tengo que ir al cementerio, hijo de la gran puta, si tengo que ir, no te quepa la menor de las dudas de que esta zorrita de pelo rojo vendrá conmigo mientras tú aqui vas a ver como la perra se debate entre la vida y la muerte, como un perro al que atropellan en la carretera y lo dejan tirado mal herido.
- Luis - interrumpió Lorena - ¿qué estás haciendo?
- Nada más que devolverle a este mal nacido toda la mierda que me ha hecho tragar hace tiempo, nada más que mandarlo al purgatorio del sufrimiento que yo mismo tengo, ni más ni menos. Si ella es la que tiene que pagar, será un pequeño daño colateral que hay que sufrir… - Luis sudaba mientras mantenía el machete apretado sobre el cuello de la chica, que por momentos se encontraba más pálida.
- Luis, deja ese cuchillo y llevésmola al hospital, si seguimos con esto seremos como él.
- Lorena, pero qué estás diciendo, míralo ahora mismo, es vulnerable, sabe como nos sentimos, ahora sabe completamente como nos sentimos nosotros cuando pasamos por la plaza y lo vemos sentado en los bancos, ahora es uno más de nosotros, ahora que se encuentra solo y abatido, con miedo, con el mismo miedo que yo tenía mientras me pateaba una y otra vez…
- Cabrón de mierda…te crees que te tengo miedo, te crees que no sé que no eres capaz de apretar ese cuchillo sobre su garganta, cobarde… - los ojos de la pelirroja casi se salían de las orbitas y la respiración de Luis casi escucharse en el silencio- Sí, un puto cobarde que si tuviese los cojones que tiene que tener, no estaría amenazando a esa chica, si no que dejarías que esta zorra gorda que tengo a mi lado, la llevase al hospital y  se las vería conmigo.
- Eso es lo que queires puto rajado, eso es lo que quieres… ¿que te raje de arriba a abajo?
- Creo que antes de que tú me rajaras, te habrías rajado de pensar sólo la que te iba a caer encima…
- Lorena, coge a esta zorra…de este…de este cabrón ya me encargo yo.

Lorena cogió a la chica pelirroja y le taponó la herida con un fular que tenía en su bolso, salió callé arriba y cogió un taxi, tan rápido como pudo.

- ¡Al hospital por favor!

Posted by el alma solitaria at 16:31:27 | Permalink | Comments (1) »