CAPITULO 10
Cada peca de la cara de aquella pelirroja se le antojaba a Nico un mapa para descubrir y sobre el que perderse durante unos minutos eternos mientras ella se contoneaba al ritmo de la música electrónica de la que se contagiaba todo el lugar. La bebida comenzaba a helarle la mano incluso, mientras se evadía en los contonéos de aquella misteriosa chica que le había hecho ruborizarse con algún que otro comentario. Nico no dejaba de mirarla por más que intentaba apartar su vista de ella, ella le sonreía de manera descarada sabiéndose mirada por los ojos de él, le encantaba que la observaba.
Nico no lo sabía, pero aquella pelirroja llevaba meses obervándolo en la plaza, llevaba meses escuchándolo hablar con sus amigos, llevaba ensimismada de él desde que de pequeños estudiaban primaria en la misma clase y él ni tan siquiera sabía que ella existía y hoy, hoy estaba solo en aquel local, al que ella había acudido con unas amigas, pero él estaba sólo, sin esos estúpidos que tiene por amigos y que no le dejan hacer nada. Hoy estab allí, tal y como es, como ese niño que conocío en primaria que no tenía maldad en sus ojos y al que nadie había llevado aún por el mal camino que lo estaban llevando aquella panda de delicuentes y mal nacidos. Recordaba a un Nico, dulce, amigable, un Nico con el que incluso había llegado a jugar a las cocinitas, no reconocía en él al Nico de los últimos años.
Por un momento volvió a la realidad y pudo ver a una pareja que no dejaba de observar a Nico, una pareja bastante variopinta sin duda que no hacía más que acercarse más y más por momentos, la cara de él le resultaba conocida del barrio que todos compartían, de la de ella un poco menos. No quiso prestarle mucha atención, Nico seguñia mirándola con una sonrisa boba mientras se contoneaba de derecha a izquierda como si fuese un palo mecido levemente por el viento.
Nico estaba absorto, tenía la sensación de conocer a esa chica, pero verdaderamente no recordaba de qué, no era capaz de intuir ni tan siquiera la relación que podían guardar, además de conocerla se hubises quedado con esa preciosa cara guardada en su retina. Lo que en un principio iba a ser un polvo de una noche de verano estaba empezando a transformarse en un flechazo a primera vista, sus ojos, sus piernas, su pelo, su boca, todo le invitaba a mirarla casi de forma inconsciente e hipnótica, todo se le antojaba precioso en su entorno mientras la miraba, para él no había nada más allí que aquella pelirroja hermosa y él, disfrutando del tiempo, sin saber por qué y sin esperar más Nico se acercó hasta aquella pelirroja hasta que las puntas de sus narices comenzaron a rozarse y los labios a llamarse uno a otro mientras los ojos de él se mezclaban en el fondo de las pupilas de ella. Cuando quisieron reaccionar ambosse fusionaron en un abrazo mientras sus labios pasaban a ser uno solo y sus ojos se cerraron mientras Nico en su interior tan sólo quería que se parase el tiempo.