CAPITULO 8
Sinceramente la noche no iba muy bien, llevaría más de media hora en el local, se había tomado un par de Ballantines con Seven Up mas y la cosa no estaba muy ambientada. Aquel tipo de música no le gustaba nada a Nico, esa a la que llaman Regueaton, pufff, sí aquello era música un concierto de Mozart era un concierto Heavy Metal. Una música sin ritmo, de letras incoherentes, sin mensaje, carentes de cualquier sentimiento, como podían llamar a aquello musica, en que se basaban. Apasionado del Hip Hop Nico disfrutaba con aquellas letras que criticaban a la sociedad y demostraban que todo el sisitema era una puta mierda. Música inteligente como él la llamaba, algo así como las canciones de protesta del franquismo pero en plena democracia. Pero sin duda alguna lo que allí sonaba a los sones de Reagueton barato, David Bisbal, Shakira y demás variopintos no hacía más que revolverle el estómago pot momentos.
Nico se concentraba en los contoneos de las chicas más atractivas de aquel antro, que curiosamente sólo bailaban con otras chicas y entre ellas mismas se protegían de los vuelos rasos de aquellas especies conocidas como los buitrus discotecus, como él los llamaba. Aquellos desesperados que intentaban sacar parejas de los antros discotequeros nocturnos. Nico tenía claro que de allí sólo podían salir polvos de una noche, eso sí, grandes polvos sin duda alguna.
De repente sintió como un apretón en la vejiga, sus fluidos necesitaban abondonar su cuerpo con urgencia. Rápidamente se hundió entre el mar de masas que formaban todas las personas que se congregaban en el centro de la pista. Cubata en alto cruzó toda la pista a la voz de: “Perdón, perdón” La gente le miraba con cara de prepotencia, Nico devolvía miradas de indiferencia. Por fin llegó a la puerta del servicio, la abrió, todos los urinarios estaban ocupados, decidió esperar fuera. La cola del servicio de chicas estaba mucho más llena que la suya. Chicas de todos los colores y tamaños, aquello parecía un muestrario, Nico se divertía pensando que estaba en una rueda de reconocimiento y se sonrió. Para su sorpresa una chica se devolvió la sonrisa, la tercera de la cola, una pelirroja curiosa. Su pelo rojo rizado hasta casi la altura del hombro contrastaba con su blanca cara y sus pecas arremolinadas junto a la nariz. Sí, sin duda alguna le estaba sonriendo. Lucía un vestido que terminaba en minifalda, negro salpicado con brillos, unas botas altas negras hasta casi las rodillas con unos altos tacones. Sus manos sostenían un vaso con un líquido rojo, algo con granadina fijo, típico cocktail de chicas. Cuando las miradas se cruzadon los ojos de la chica coomenzaron a mirar al suelo. Nico olvidó cualquier interés por pasar a orinar, era el momento de atacar a aquella chica que tal vez le alegrara la noche. Sin dudarlo un momento se acercó a ella.
- Hola, ¿tengo algo gracioso en la cara?, no sé como te sonríes al mirarme- la chica sonrió con más fuerza aún .
- No, sino que simplemente tienes una cara divertida.
- Ummmmm, es lo más bonito que me han dicho en toda la noche.
- No creo.
- Sí, te lo aseguro, vamos más que nada porque eres la primera que me dirije la palabra.
- Normal, con ese look.
- Oyeeeeee, que le pasa a mi forma de vestir, soy un tío moderno y adaptado a los nuevos tiempos.
- Lo que pareces es un ladronzuelo pequeño.
- Touché¡¡¡ Ahora si que me has dado.
- Lo que no sé como has entrado aqui con esas pintas con lo puntilloso que es el portero de la puerta.
- Tengo mis contactos, por cierto, esa copa la tienes que tener caliente, te invito a una, si quieres, claro .
- Espera que entré al servicio y me tomo una ¿vale?
- De acuerdo, yo haré lo mismo.
Nico entró al servicio ya había hueco. Comenzó a orinar y mientras orinaba pudo ver una máquina expendedora de preservativos, estupendo, no llevaba ninguno encima. Sacó de su bolsillo tres euros y con ellos sacó una caja de tres unidades que guardó en su bolsillo de atrás del pantalón. Al salir aquella chica le estaba esperando en la puerta.
- Creía que los chicos terminaban antes que las chicas.
- Bueno, siempre existe la excepción que confirma la regla, ¿no?
- Cierto.
De nuevo cruzaron toda la pista y llegarón a la barra, aquella pelirroja simpática pidió un vodka con granadina y Nico otro combinado de whisky y lima limón. Volvió a pagar con las copas que le había servido el portero. La pelirroja cogió a Nico de una de sus manos y comenzó a tirar de él hacia el centro de la pista. Nico la miró con cara de desagrado, pero ella le dedicó la mejor de sus sonrisas,Nico sintió un cosquilleo extraño en su barriga mientras se dejaba llevar a la pista.
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