Cada paso que daba intentaba ocupar su mente en otra cosa, imagianaba a sus amigos corriendo por los corralones de los callejones antiguos del barrio mientras la policía iba tras ellos como les pasaba mil veces al día. Y todo por 50 euros miseros, algún mp3 o ipod y despues venderlo por menos de la mitad de su valor. La verdad que aquello era triste, muy triste, desperdiciar así su juventud, sin aspiraciones, sin nada que lograr… Y después la policía cogería a un par de ellos, les aporrearían en comisaría y les haría confesar cosas que ni tan siquiera habían y que admitirían tan solo para salir de allí. Así pasaban los días, las semanas, los meses, algunos años…. De vez en cuando algún amigo daba lo que ellos le llamaban “el salto” y pasaba a vender droga, o a ser chulo de algunas putas para la banda del barrio. Aquella banda que todo el mundo sabía que existía pero nadie hacía nada porque se erradicara, bastante tenían con evitarlos día a día. Nico agachó la cabeza mirando sus puma sparco mientras avanzaba con paso decidido mirando al suelo.
Era viernes noche y se acaba de quedar sin plan. ¿Acaso tenía plan? ¿Acaso estar en el banco de la plaza bebiendo sin relacionarse y sabiendo que todo el pasaba les tenía miedo era un plan? No, un plan era quedar con una chica guapa, dar un paseo, ir a l cine, compartir unas palomitas, besarla con amor, no por placer, en fin, un plan era tener una vida un poco colada y no tan dislocada como la que ellos llevaban.
Pronto se encontró en la calle enredadera, y pensó en ir hacia el BAR TEQUILA, justo en la calle acueducto, donde sabía que se congregaba mucha juventud. Además el portero le debía dos o tres favores que le tendría que pagar, y que mejor manera que dejándolo pasar. Y así fue, en la puerta se encontraba aquel ser que sus últimas papelas se las debía a los contactos de Nico.
- Nico, ¿qué pasa, qué haces por aqui? ¿No traeras marrones no?
- Pues no, simplemente quiero pasar a tomar una copa.
Al portero se le cambió el rostro, palideció por completo.
- Nico, no me hagas la puñeta tío. Sabes que si te dejo pasar y se lía me dejaran sin blanca, joder.
- Tranquilo, no pasará nada, entro me tomo un par de copas y me marcho. Además vengo solo. ¿O tendré que hablar con alguien para que no te venda sus juguetitos?
- Vale tío, estupendo, pasa. - sacó un par de tickets de su bolsillo de la chaqueta - Toma, un par de copas, pero te las tomas y te largas ¿de acuerdo?
- Pues claro, eso era lo que pensaba hacer.
Nico cogió los tickets y se metió en el local. Aquelló estaba lleno de gente, gente que bailaba y se amontaba unos a otros, al compás de la música dance que era la reinante en aquel local. La oscuridad era rota por los juegos de luces provenientes de las lámparas de colores que hacían juegos entrecuzándose con las otras.
Se acercó a la barra, pidió un Ballantines con Seven Up y se entremezcló con la gente del local en busca de aquella chica con la que compartir palomitas.