Wednesday, March 26, 2008

CAPITULO 14

- ¡Joder como me van a poner la tapicería, por Dios ¿que le ha pasado a esa chica?!

- Calle y acelere por favor - Lorena miraba a la chica a los ojos llorosos casi vueltos en blanco - Tranquila ricura, tranquila te vas a poner bien, de verdad. ¿Cómo te llamas?

- Me… me… tengo frío…

Lorena la abrazó fuertemente mientras se balanceaba hacia delante y hacia detrás.

- Yo te abrazo, tranquila, de verdad, aguanta, ya queda poco. - Lorena se dirigió al taxista entre sollozos - ¡Queda mucho para el jodio hospital!

- Señorita calmese, que le puedo asegurar que estoy tan histérico como usted. Esa chica se muere, ¿no lo ve? Y va a ser en mi taxi, en mi jodido taxi, en mi puto y jodido taxi. No se como se ha hecho eso pero ni quiero saberlo, pero no tiene nada de buena pinta, joder, joder, joder. Está cada vez más pálida, no vamos a llegar.

- Acelere, por favor acelere, si no quiere que esta chica se quede en el sillón de atrás de su taxi para toda la vida, acelere por lo que más quiera, porque siento que se me va, que se me va de los brazos- Lorena la miró llorando - Ya ni nos oye, ni es consciente del dolor - Miró el fular que taponaba la herida, estaba empapado en sangre - Se va, se marcha… sólo espero que no este sufriendo más dolor del que ya lleva encima.

El taxista miraba la escena conmivido a través del retrovisor interior, mientras intentaba no perder la atención de la conducción esquivando vehículos y saltando semáforos en rojo, mientras un pañuelo blanco condeba de su ventanilla y llevaba los cuatro intermitentes accionados. En un cruce una patrulla de la Policia Local se les unió y comenzó a escortarle camino del Hospital, ahora todo parecía más fácil.

La chica pelirroja fue depositada rápidamente en una camilla, estaba blanca como la nieve y lleva los ojos semicerrados, balbuceaba palabras incoherentes y no respondía a ningún estímulo.

- ¿Es ud. familiar? - preguntó el médico mientras le preparaba la guía para el suero.

- No.. - acertó a responder Lorena conmocionada.

- ¿Sabe ud. si es alérgica a algún medicamento?

Lorena negó con la cabeza.

- Yo solo la recogí cuando estaba malherida.

La camilla se perdía por la puerta de urgencias llevada por los médicos con una enorme precisión… a lo lejos se podían distinguir los gritos de los médicos pidiendo que preparasen el quirófano, aquella herida había que cerrarla, al menos antes de que fuese demasiado tarde.

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Sunday, February 17, 2008

CAPITULO 13

La chica pelirroja no dejaba de intentar agarrarse la pierna mientras la sangre brotaba muy fuertemente, de no ser por el pañuelo que Luis le había metido en la boca, a buen seguro, estaría gritando como un cerdo en el matadero.

Nico era incapaz de reponerse aún del golpe en la nuca, pero acertaba a ver como la pierna de aquella chica estaba teñida de un rojo añil que tantas veces el había visto desbordarse de los costados de muchas víctimas de su pandilla.

- Joder, joder, joder ¡Mierda! - Nico no acertaba a decir otra cosa.

Lorena miraba incrédula a Luis, no podía creer lo que acababa de hacer, desde su poco conocimiento, si de algo estaba segura, era que aquel corte había llegado a la femoral y sin duda alguna esa hemorragia podía acabar con la vida de aquella inocente chica en cuestión de segundos.

- Luis ¿Qué has hecho?

Luis no podía dejar de mirar como la sangre recorría cada curva de aquella exquisita pierna blanca, le recordaba a como los toreros sangraban mientras sus compañeros de cuadrilla le llevan en brazos tras ser corneados por el toro. La joven intentaba taponarse la herida con las manos como buenavemte podía, mientras el que le había apuñalado tiraba de su pelo hacia atrás para mantenerla inmovilizada.

- ¡Amargado de mierda! ¡Cómo esa tía acabe en el cementerio ya me encargaré yo de que tengan que ir a ponerte flores también! ¡Hijo de Puta!
- Calla, cabrón de mierda ¡Calla! Esta zorra no está más que cumpliendo la pena de tus atrocidades, igual que ellas muchos inocentes nos hemos vistos jodidos por tus actos cabrón. Y si tengo que ir al cementerio, hijo de la gran puta, si tengo que ir, no te quepa la menor de las dudas de que esta zorrita de pelo rojo vendrá conmigo mientras tú aqui vas a ver como la perra se debate entre la vida y la muerte, como un perro al que atropellan en la carretera y lo dejan tirado mal herido.
- Luis - interrumpió Lorena - ¿qué estás haciendo?
- Nada más que devolverle a este mal nacido toda la mierda que me ha hecho tragar hace tiempo, nada más que mandarlo al purgatorio del sufrimiento que yo mismo tengo, ni más ni menos. Si ella es la que tiene que pagar, será un pequeño daño colateral que hay que sufrir… - Luis sudaba mientras mantenía el machete apretado sobre el cuello de la chica, que por momentos se encontraba más pálida.
- Luis, deja ese cuchillo y llevésmola al hospital, si seguimos con esto seremos como él.
- Lorena, pero qué estás diciendo, míralo ahora mismo, es vulnerable, sabe como nos sentimos, ahora sabe completamente como nos sentimos nosotros cuando pasamos por la plaza y lo vemos sentado en los bancos, ahora es uno más de nosotros, ahora que se encuentra solo y abatido, con miedo, con el mismo miedo que yo tenía mientras me pateaba una y otra vez…
- Cabrón de mierda…te crees que te tengo miedo, te crees que no sé que no eres capaz de apretar ese cuchillo sobre su garganta, cobarde… - los ojos de la pelirroja casi se salían de las orbitas y la respiración de Luis casi escucharse en el silencio- Sí, un puto cobarde que si tuviese los cojones que tiene que tener, no estaría amenazando a esa chica, si no que dejarías que esta zorra gorda que tengo a mi lado, la llevase al hospital y  se las vería conmigo.
- Eso es lo que queires puto rajado, eso es lo que quieres… ¿que te raje de arriba a abajo?
- Creo que antes de que tú me rajaras, te habrías rajado de pensar sólo la que te iba a caer encima…
- Lorena, coge a esta zorra…de este…de este cabrón ya me encargo yo.

Lorena cogió a la chica pelirroja y le taponó la herida con un fular que tenía en su bolso, salió callé arriba y cogió un taxi, tan rápido como pudo.

- ¡Al hospital por favor!

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Sunday, December 16, 2007

CAPITULO 12

Lorena empujó a Nico contra el muro de la casa que había a la espalda del local, Luis sostenía por un brazo a la pelirroja que forcejeaba por quitarse de encima las manos de su captor, que le brillaban los ojos como si de un haz de luz del infierno se tratase.  Nico cayó al suelo casi de rodillas y quedó como acunclillado.

- ¡Veo que sin tus amigos no eres tan gallito! - Espetó Luis mientras tiraba de los pelos a la joven.
- ¡Sueltame hijo de puta! ¡Soco…..- La mano de Luis ahogó el gritp de la muchacha.

- Pero se puede saber que coño os pasa…

Lorena saltó llevada porla ira…

- ¡Qué que nos pasa! ¡Ahora vienes con esa! ¡Que tú y tus amiguitos os creeis que sois los reyes del barrio! Que podéis robar, dar palizas, maltratar, vejar… ¡No sois más que escoria!

Nico se pudo en pie un poco mareado por el golpe que se había llevado en la cabeza contra el muro.

- Mira, gorda de mierda, nosotros podremos hacer lo que nos salga del carajo, aggh, - la cabeza le iba a estallar - A tí y al canijo este y a quien se nos ponga por delante y como ese hijo de puta no suelte a mi amiga ahora mismo lo va a lamentar el resto de su puta vida. De aquí saldre vivo, porque… ¿qué me váis a hacer? Y ese día os aseguro que os váis a acordar eternamente de todo esto…

- Claro que me acuerdo - interrumpió Luis arrastrando a la pelirroja - claro que me acuerdo, mis costillas se acuerdan perfectamente, maldito cabrón - le estampó una patada en la rodilla que derribó a Nico - me acuerdo cada noche, me acuerdo cada día que os veo en la plaza, cada jodido día que vuestra puta cara sonríe mientras os pasáis esa mierda que os metéis sentados en los bancos que nuestros impuestos pagan. ¡Cabrón, claro que me acuerdo!

- Y del bolso de mi amiga que me cuentas, ese que acabais de robar, ese, ese , robaisy maltratais….

- Yo con ese bolso no he tenido nada que ver…gorda de mierda

El grito sordo de la pelirroja ahogado por la mano de Luis distrajo la conversación de la mano de Luis un machete goteaba gotas de sangre y del muslo de la chica un reguero llegaba al suelo.

- Chaval, un insulto más y tu amiga no lo cuenta. Aquí los que insultamos hoy, somos nosotros

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Tuesday, August 14, 2007

CAPITULO 11

La ira se reflejaba claramente en los ojos de Luis que miraba de forma siniestra a aquel joven del que lo último que recordaba era una patada a la altura de su tercera costilla izquierda. Recordaba verlo desde el suelo y veía como jadeaba a sus compañeros de fechorías para que siguiesen aporreándolo y entonces uno le invitó a que él también le diese, no hizo falta más invitaciones, aquel joven le propinó tal puntapié que aún le duele la costilla de solo recordarlo.

 

Lorena no estaba menos concetrada que Luis, miraba aquel joven, pensaba en por qué estaba ella en aquel bar, bailando con un desconocido, era porque le seguía a él, aunque él no llevase el bolso estaba siguiendo aquel asesino en potencia, ¿ahora qué?  ¿qué iba a hacer ahora?

 

No se habían dado cuenta, pero ambos habían dejado de bailar y estabanm mirando fijamente a la joven pareja que estaba absorta en su baile y en sus miradas, Luis dudaba que hacer, ¿para qué lo había seguido?, él no era más que un enclenque no podía hacer otra cosa que entrar en una guerra diléctica pero no física, además el miedo le atenazaba, podía llevar cualquier elemento que sin dudarlo usaría como arma, mientras que él tan solo contaba con sus manos. Lorena pareció leerle el pensamiento, le tiró de la mano y le habló:

 

-          Solos no podemos hacer nada, tal vez juntos podamos, veo que buscas al mismo que busco yo. Le han robado el bolso a mi amiga y quiero recuperarlo, por so acabé en este local.

 

Luis miró a Lorena, aquella chica era más valiente que él sin duda, era capaz de venir sola a buscar algo que ni tan siquiera era suyo, mientras que él tan solo quería limpiar su dignidad y ni tan siquiera era capaz de hacer eso. Lorena parecía decidida a dirigirse hacia aquel chico para decirle algo más que palabras mientras tiraba fuerte de la mano de Luis, pero este estaba petrificado, clavado en el suelo, como sin con el no fuese la historia. Ella abrió los ojos, como instándole a que le siguiese, pero  Luis, por más que quisiese, era incapaz de seguirle los pasos, las manos le sudaban, los ojos se le inyectaban en sangre, el corazón le latía a ritmo de vértigo e incluso comenzaba a ver borroso, de su frente corrían gotas de frío sudor que estaban prácticamente inmóviles antes de sus cejas. Sintió de nuevo un apretón, Lorena seguía tirando de su mano. Podía leer el miedo en la cara de él, una expresión de auténtico terror a enfrentarse a un destino que él mismo había venido buscando. Lorena le soltó la mano, no iba a obligarle a ir a un sitio donde no era capaz de ir. Por un momento se sintió completamente derrotada, descorazonada, como si se le hubiese desprendido un trozo de alma. Sin saber como ni por qué comenzó a caminar hacia el joven, de su bolso sacó una brocha con la que solía pintarse la cara de forma disimulada, aquella que por su parte de atrás era un abrecartas. Cogió al joven de un brazo y lo apretó contra la espalda de este, se acercó a su oído y le dijo:

 

- Ahora muy lentamente, tu amiga, tú y yo vamos a salir por la puerta de emergencia que hay junto al servicio sin llamar la atención y vamos a hablar un rato ¿lo has entendido?

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Wednesday, August 1, 2007

CAPITULO 10

Cada peca de la cara de aquella pelirroja se le antojaba a Nico un mapa para descubrir y sobre el que perderse durante unos minutos eternos mientras ella se contoneaba al ritmo de la música electrónica de la que se contagiaba todo el lugar. La bebida comenzaba a helarle la mano incluso, mientras se evadía en los contonéos de aquella misteriosa chica que le había hecho ruborizarse con algún que otro comentario. Nico no dejaba de mirarla por más que intentaba apartar su vista de ella, ella le sonreía de manera descarada sabiéndose mirada por los ojos de él, le encantaba que la observaba.

 

Nico no lo sabía, pero aquella pelirroja llevaba meses obervándolo en la plaza, llevaba meses escuchándolo hablar con sus amigos, llevaba ensimismada de él desde que de pequeños estudiaban primaria en la misma clase y él ni tan siquiera sabía que ella existía y hoy, hoy estaba solo en aquel local, al que ella había acudido con unas amigas, pero él estaba sólo, sin esos estúpidos que tiene por amigos y que no le dejan hacer nada. Hoy estab allí, tal y como es, como ese niño que conocío en primaria que no tenía maldad en sus ojos y al que nadie había llevado aún por el mal camino que lo estaban llevando aquella panda de delicuentes y mal nacidos. Recordaba a un Nico, dulce, amigable, un Nico con el que incluso había llegado a jugar a las cocinitas, no reconocía en él al Nico de los últimos años.

Por un momento volvió a la realidad y pudo ver a una pareja que no dejaba de observar a Nico, una pareja bastante variopinta sin duda que no hacía más que acercarse más y más por momentos, la cara de él le resultaba conocida del barrio que todos compartían, de la de ella un poco menos. No quiso prestarle mucha atención, Nico seguñia mirándola con una sonrisa boba mientras se contoneaba de derecha a izquierda como si fuese un palo mecido levemente por el viento.

Nico estaba absorto, tenía la sensación de conocer a esa chica, pero verdaderamente no recordaba de qué, no era capaz de intuir ni tan siquiera la relación que podían guardar, además de conocerla se hubises quedado con esa preciosa cara guardada en su retina. Lo que en un principio iba a ser un polvo de una noche de verano estaba empezando a transformarse en un flechazo a primera vista, sus ojos, sus piernas, su pelo, su boca, todo le invitaba a mirarla casi de forma inconsciente e hipnótica, todo se le antojaba precioso en su entorno mientras la miraba, para él no había nada más allí que aquella pelirroja hermosa y él, disfrutando del tiempo, sin saber por qué y sin esperar más Nico se acercó hasta aquella pelirroja hasta que las puntas de sus narices comenzaron a rozarse y los labios a llamarse uno a otro mientras los ojos de él se mezclaban en el fondo de las pupilas de ella. Cuando quisieron reaccionar ambosse fusionaron en un abrazo mientras sus labios pasaban a ser uno solo y sus ojos se cerraron mientras Nico en su interior tan sólo quería que se parase el tiempo.

 

 

 

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Tuesday, July 31, 2007

CAPITULO 9

Luis intentaba buscar a aquel villano que tanto le había vilipendiado en millones de ocasiones, era un oportunidad de oro, sin estar con sus colegas, sin estar en pandilla, ahora podría devolverle una y cada una de las ofendas que aquel ser le había despachado sobre su persona, sin duda alguna una de esas oportunidades que el destino no brinda por casualidad. Pero había surgido un lastre en tan angustiosa misión, aquella chica de ojos profundos, de mirada perdida, Lorena había dicho llamarse estaba junto a él sin dejarle llevar a cabo su misión.

Las últimas gotas de bacardy- cola de Luis estaban a punto de extinguirse, cuando no encontraba ni rato del chaval, pero tampoco recordaba haberlo visto salir pese al tiempo que se había llevado en la cola de la entrada, sin duda alguna todavía debía estar en el interior del local haciendo sabe Dios qué y con quien, estaba completamente seguro que se estaría aprovechando de alguien inferior a él, o robando cualquier cartera.

-          Bueno Luis, y a qué te dedicas – sorprendió Lorena con aquella indiscreción.

-          Bueno, mi trabajo no es algo que sea muy apasionado ni tampoco muy gratificante, bastante tengo con que me da para vivir, y con no acordarme de él en fines de semana- Lorena captó la indirecta al instante.

-          Ajam, algo parecido me pasa  a mí. ¿Y la familia?

-          Aparte de Mamá y Papá, no existe ninguna otra familia, ni mujer, ni hijos y nunca he estado casado por si piensas que soy divorciado, nunca he tenido la necesidad de tener una mujer al lado.

-          Por Dios que me cuentas….

-          El hombre que tiene una mujer al lado es débil, necesitar de otro ser para sobrevivir es algo que no se puede permitir, debemos ser capaces de sobrevivir por nosotros mismos. Además no creo que supiese convivir con otras personas, las personas son muy complicadas, sienten, padecen, sufre, se acongojan, trasladan sus enfados a terceras personas… Yo considero que no me merezco eso, bastante tengo con aguantar mis propios cabreos, eso ya es su…..

Luis centró su vista en el centro de la pista, allí, cubata en mano, se encontraba aquel odiado ser bailando con una chica no mucho más mayor que él con el pelo rojizo, el movimiento de aquel engendro del Diablo, no pasaba de un leve contoneo del cuerpo de izquierda a derecha, mientras ella se marcaba sus mejores galas de seducción, al parecer estaban causando efecto, por un momento Luis se fue completamente de la conversación.

-          ¿Te apetece bailar? – interrumpió a Lorena de su exposición sobre la soledad a la que no le estaba prestando la más mínima atención.

-          No se…- Lorena dudó un momento, no entendía ese interés supremo por algo tan trivial como bailar y lo que a ella, sin duda alguna, no se le daba nada de bien.

Luis insistió tanto que casi la arrastra literalmente a la pista de baile, incluso derramándole parte del cocktail que tan cuidadosamente le habían preparado en la barra. La música que sonaba era machacona y aberrante, pero en aquellos lugares lo último que se podía pedir era que tuviesen un poco de gusto musical, aquello era demasiado pedir para unos señores que solo piensan en como inflarse sus bolillos a costa de la juventud. Luis tiraba de Lorena hacia el centro de la pista mientras con su brazo libre apartaba a todo aquel que se interponía en su camino, en su cabeza parecía tener un punto fijo al que dirigirse mientras corría como si en ello le fuese la vida. Todo aquello le parecía demasiado raro a Lorena, cuando, al mirar al frente, se le heló la sangre al ver al ser cuya persecución le había hecho acabar en aquel antro, de mala muerte, un ser, del que sin duda no esperaba nada bueno y al que desde luego no iba a dejar escapar ahora que lo había encontrado, por un momento reparó en Luis, miraba a aquel niñato con raba contenida, ahora entendía ese interés súbito por bailar, ironías de la vida, tenían el mismo objetivo.

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Saturday, July 7, 2007

CAPITULO 8

Sinceramente la noche no iba muy bien, llevaría más de media hora en el local, se había tomado un par de Ballantines con Seven Up mas y la cosa no estaba muy ambientada. Aquel tipo de música no le gustaba nada a Nico, esa a la que llaman Regueaton, pufff,  sí aquello era música un concierto de Mozart era un concierto Heavy Metal. Una música sin ritmo, de letras incoherentes, sin mensaje, carentes de cualquier sentimiento, como podían llamar a aquello musica, en que se basaban. Apasionado del Hip Hop Nico disfrutaba con aquellas letras que criticaban a la sociedad y demostraban que todo el sisitema era una puta mierda. Música inteligente como él la llamaba, algo así como las canciones de protesta del franquismo pero en plena democracia. Pero sin duda alguna lo que allí sonaba a los sones de Reagueton barato, David Bisbal, Shakira y demás variopintos no hacía más que revolverle el estómago pot momentos.

Nico se concentraba en los contoneos de las chicas más atractivas de aquel antro, que curiosamente sólo bailaban con otras chicas y entre ellas mismas se protegían de los vuelos rasos de aquellas especies conocidas como los buitrus discotecus, como él los llamaba. Aquellos desesperados que intentaban sacar parejas de los antros discotequeros nocturnos. Nico tenía claro que de allí sólo podían salir polvos de una noche, eso sí, grandes polvos sin duda alguna.

De repente sintió como un apretón en la vejiga, sus fluidos necesitaban abondonar su cuerpo con urgencia. Rápidamente se hundió entre el mar de masas que formaban todas las personas que se congregaban en el centro de la pista. Cubata en alto cruzó toda la pista a la voz de: “Perdón, perdón” La gente le miraba con cara de prepotencia, Nico devolvía miradas de indiferencia. Por fin llegó a la puerta del servicio, la abrió, todos los urinarios estaban ocupados, decidió esperar fuera. La cola del servicio de chicas estaba mucho más llena que la suya. Chicas de todos los colores y tamaños, aquello parecía un muestrario, Nico se divertía pensando que estaba en una rueda de reconocimiento y se sonrió. Para su sorpresa una chica se devolvió la sonrisa, la tercera de la cola, una pelirroja curiosa. Su pelo rojo rizado hasta casi la altura del hombro contrastaba con su blanca cara y sus pecas arremolinadas junto a la nariz. Sí, sin duda alguna le estaba sonriendo. Lucía un vestido que terminaba en minifalda, negro salpicado con brillos, unas botas altas negras hasta casi las rodillas con unos altos tacones. Sus manos sostenían un vaso con un líquido rojo, algo con granadina fijo, típico cocktail de chicas. Cuando las miradas se cruzadon los ojos de la chica coomenzaron a mirar al suelo. Nico olvidó cualquier interés por pasar a orinar, era el momento de atacar a aquella chica que tal vez le alegrara la noche. Sin dudarlo un momento se acercó a ella.

- Hola, ¿tengo algo gracioso en la cara?, no sé como te sonríes al mirarme- la chica sonrió con más fuerza aún .

- No, sino que simplemente tienes una cara divertida.

- Ummmmm, es lo más bonito que me han dicho en toda la noche.

- No creo.

- Sí, te lo aseguro, vamos más que nada porque eres la primera que me dirije la palabra.

- Normal, con ese look.

- Oyeeeeee, que le pasa a mi forma de vestir, soy un tío moderno y adaptado a los nuevos tiempos.

- Lo que pareces es un ladronzuelo pequeño.

- Touché¡¡¡ Ahora si que me has dado.

- Lo que no sé como has entrado aqui con esas pintas con lo puntilloso que es el portero de la puerta.

- Tengo mis contactos, por cierto, esa copa la tienes que tener caliente, te invito a una, si quieres, claro .

- Espera que entré al servicio y me tomo una ¿vale?

- De acuerdo, yo haré lo mismo.

Nico entró al servicio ya había hueco. Comenzó a orinar y mientras orinaba pudo ver una máquina expendedora de preservativos, estupendo, no llevaba ninguno encima. Sacó de su bolsillo tres euros y con ellos sacó una caja de tres unidades que guardó en su bolsillo de atrás del pantalón. Al salir aquella chica le estaba esperando en la puerta.

- Creía que los chicos terminaban antes que las chicas.

- Bueno, siempre existe la excepción que confirma la regla, ¿no?

- Cierto.

De nuevo cruzaron toda la pista y llegarón a la barra, aquella pelirroja simpática pidió un vodka con granadina y Nico otro combinado de whisky y lima limón. Volvió a pagar con las copas que le había servido el portero. La pelirroja cogió a Nico de una de sus manos y comenzó a tirar de él hacia el centro de la pista. Nico la miró con cara de desagrado, pero ella le dedicó la mejor de sus sonrisas,Nico sintió un cosquilleo extraño en su barriga mientras se dejaba llevar a la pista.

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Tuesday, June 26, 2007

CAPITULO 7

“Menudo estúpido, ¿dónde se habrá metido?”

Lorena recorría las calles del centro como una posesa mientras intentaba encontrar a aquel muchacho que se había levantado del banco. Ni rastro. Siguió caminando las calles hacia delante hacia detrás, no había ni la más minima pista de qué camino había seguido aquel proyecto de asesino en potencia, sin duda alguna aquello se le había ido de las manos. Había dejado atrás a sus amigas, se había aventurado en el centro tras un ladronzuelo para recuperar un bolso que ni era de ella y que a buen seguro ni tendría aquel muchacho. Al fin y al cabo lo único que podía coger de él era información, saber donde se renían sus amigos para repartirse el motín. Y una vez que lo supiese ¿qué? ¿Llamaría a la policía? ¿Se presentaría allí y la correrían a patadas? De qué iba a valer todo eso. La melodía de su movil la trajo de nuevo de vuelta a la realidad, era su padre.

- Dime papá.

- Hija, ¿vas  a tardar en volver?

- Supongo que un par de horas.

- Ah bien, bueno pues me voy a acostar.

- Ajam. ¿Está esa señora a la que llamo madre para ayudarte?

- Hija, no hables así, no está, se ha ido…. con…

- Papá no me des explicaciones. Voy para allá a ayudarte.

- No, Lore, no, no es necesario, yo solo puedo acostarme. Ya lo he hecho otras veces.

- ¿Seguro Papá?

- Seguro no, segurísimo. Venga diviertete con tus amigas, ¿vale?

- Bueno, pero si tuvieses algún problema me llamas ¿vale?

- Entendido, buenas noches.

- Buenas noches.

Lorena miró su móvil mientras pensaba que su padre estaba solo en su casa, mientras su madre estaría haciendo lo que su padre ya no podía por culpa de aquel accidente, con algún muchacho de la misma edad que Lorena. Asquerosa arpía.

Lorena decidió tomar una copa, se acercaría al bar de la calle acueducto, aquel del que dio la dirección al hombre del portal 13, para tomar una copa rápida y marcharse a casa por si pillaba a su padre viendo algún programa de la tele.

En menos de 10 minutos llegó al local, el famoso Bar Tequila. La cola casi llegaba al final de la calle. Menuda cola, iba a tardar más en esa cola que en tomarse la copa. Decidió pasearse por la cola para ver si conocía a alguien y así poderse colar. Cuando había recogido casi más de media cola aún no había reconocido a nadie. Claro como iba a conocer, si no tenía más vida que su trabajo y su padre. Siguió andando perdiendo la esperanza por momentos y cuando casi la cola alcanzaba la puerta pudo ver al hombre del portal 13 que pacientemente esperaba, sin dudarlo un momento se lanzó sobre él diciendo:

- Vaya para aparcar el coche a esta hora - aquel hombre captó la indirecta al vuelo.

- Menos mal, creía que no venías - respondió giñando un ojo.

Lorena se acercó a darle dos besos, cuando le dió el primero le susurró:

- Lorena, encantada.

Y cuando fue a recibir el segundo escuchó:

- Luis, encantado también.

En menos de 15 minutos estaban dentro del local dirigiéndose a la barra. Luis miraba por encima de las cabezas, como si intentara encontrar a alguien. 

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Monday, June 25, 2007

CAPITULO 6

Cada paso que daba intentaba ocupar su mente en otra cosa, imagianaba a sus amigos corriendo por los corralones de los callejones antiguos del barrio mientras la policía iba tras ellos como les pasaba mil veces al día. Y todo por 50 euros miseros, algún mp3 o ipod y despues venderlo por menos de la mitad de su valor. La verdad que aquello era triste, muy triste, desperdiciar así su juventud, sin aspiraciones, sin nada que lograr… Y después la policía cogería a un par de ellos, les aporrearían en comisaría y les haría confesar cosas que ni tan siquiera habían y que admitirían tan solo para salir de allí. Así pasaban los días, las semanas, los meses, algunos años…. De vez en cuando algún amigo daba lo que ellos le llamaban “el salto”  y pasaba a vender droga, o a ser chulo de algunas putas para la banda del barrio. Aquella banda que todo el mundo sabía que existía pero nadie hacía nada porque se erradicara, bastante tenían con evitarlos día a día. Nico agachó la cabeza mirando sus puma sparco mientras avanzaba con paso decidido mirando al suelo.
 
Era viernes noche y se acaba de quedar sin plan. ¿Acaso tenía plan? ¿Acaso estar en el banco de la plaza bebiendo sin relacionarse y sabiendo que todo el pasaba les tenía miedo era un plan? No, un plan era quedar con una chica guapa, dar un paseo, ir a l cine, compartir unas palomitas, besarla con amor, no por placer, en fin, un plan era tener una vida un poco colada y no tan dislocada como la que ellos llevaban.
 
Pronto se encontró en la calle enredadera, y pensó en ir hacia el BAR TEQUILA, justo en la calle acueducto, donde sabía que se congregaba mucha juventud. Además el portero le debía dos o tres favores que le tendría que pagar, y que mejor manera que dejándolo pasar. Y así fue, en la puerta se encontraba aquel ser que sus últimas papelas se las debía a los contactos de Nico. 
 

- Nico, ¿qué pasa, qué haces por aqui? ¿No traeras marrones no? 
- Pues no, simplemente quiero pasar a tomar una copa.
 
Al portero se le cambió el rostro, palideció por completo.
 
- Nico, no me hagas la puñeta tío. Sabes que si te dejo pasar y se lía me dejaran sin blanca, joder.
- Tranquilo, no pasará nada, entro me tomo un par de copas y me marcho. Además vengo solo. ¿O tendré que hablar con alguien para que no te venda sus juguetitos?
- Vale tío, estupendo, pasa. - sacó un par de tickets de su bolsillo de la chaqueta - Toma, un par de copas, pero te las tomas y te largas ¿de acuerdo?
- Pues claro, eso era lo que pensaba hacer.
 
Nico cogió los tickets y se metió en el local. Aquelló estaba lleno de gente, gente que bailaba y se amontaba unos a otros, al compás de la música dance que era la reinante en aquel local. La oscuridad era rota por los juegos de luces provenientes de las lámparas de colores que hacían juegos entrecuzándose con las otras.
 
Se acercó a la barra, pidió un Ballantines con Seven Up y se entremezcló con la gente del local en busca de aquella chica con la que compartir palomitas. 

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Sunday, June 24, 2007

CAPITULO 5

Los metros hasta la calle enredadera se le estaban haciendo eternos, entre la desgana que le abatía y los efectos de los bacardis y los somníferos la cosa iba a peor por segundos. Ya ni tan siquiera veía nítida la situación, las caras de las personas las veía borrosas y no tenía nitidez hasta que casi los tenía a un palmo de vista. Había sido una mala decisión cambiar aquella noche sus hábitos de vida, sin duda alguna un craso error. Luis se detuvo en seco mientras intentaba ver las agujas de su reloj que parecían haberse propuesto no quedarse quieta. Ahora entendía aquel aviso de los prospectos que dicen no mezclar bebidas alcohólicas con medicamentos, menuda razón que llevaban. Se esforzaba por agudizar la vista en las agujas, entrecerraba los ojos achinándolos como si aquello le supusiera un enorme esfuerzo. Menuda mierda. Las agujas se burlaban de él, puesto que le parecía que marcaban las nueve menos cuarto, o su reloj se había parado y ni se había dado cuenta o su mente le estaba jugando una mala pasada. Reanudó la marcha, casi deambulando, en una de las calles, a su izquierda pudo ver una máquina expendedora de botellas de agua, sin dudarlo se acercó a ella e introdujo una moneda para sacar una. Nada más la tuvo en su mano se bebió casi la mitad de un sorbo y la otra mitad se encargó de esparcirla por su cara. Ahora estaba mejor, ahora lo veía todo un poco más claro. Ahora podía ver los rostros de las personas al menos a 10 metros de distancia y no que antes parecía fantasmas con piernas que deambulaban tranquilamente por el centro de la ciudad.

Por fin llego a la esquina con la calle enredaderas, parecía que no iba a llegar nunca. Miró hacia delante y se le electrizó hasta el último vello de su nuca, a unos 15 metros por delante suya estaba aquel chico del banco de la plaza, al que se había quedado mirando. Seguramente le habría pasado cuando se paró a tomar agua. Aquel malnacido ya le había hecho alguna que otra vez una de las suyas. Con su cara de niño bueno, de no haber  roto un plato, no era más que un gran hijo de puta en el cuerpo de un niño de unos 18 años. Luis se agarró su costado intentando asir una de esas costillas que con su amable patada le rompió hará ya cosa de dos años, cuando después le robaron en su casa. Eran  menores por aquel entonces, nadie les hizo nada, sólo tuvieron que limpiar la plaza del barrio, que ellos mismos ensuciaban, y con eso se dio por hecho que se había arrepentido. Les obligaron a devolverle lo sustraído y poco más. Pero para aquellos sinvergüenzas él era vulnerable y eso no podría devolvérselo nadie, nadie podía devolverle aquella dignidad perdida en esa tarde de verano, en la que la sangre de su nariz bañaba los adoquines de la calle de la espalda de su bloque. Nadie se la podía dar excepto él mismo. Hoy tenía que ser el día en que se recuperara. Había decidido cambiar aquella noche, había decidido dejar de ser aquel hombre solo, triste y abatido que había sido durante 45 años. Sentía la necesidad de ser feliz y esta noche lo iba a ser, y parece que el destino le iba a dar la oportunidad de resarcirse, al menos en lo que a su dignidad se refiere.

Como si de un detective se tratase comenzó a seguir a aquel joven, agazapándose detrás de las personas, esperando que no le descubriese o todo el plan se podría ir al traste, tenía que cogerle desprevenido y recordarle todo y cada uno de los insultos que le había dicho, recordarle aquel mes en cama esperando que sus costillas consolidaran, el bochorno de saber todo el barrio lo que le habían hecho y que lo comentaran, en los bares y hasta en la panadería.

Pero… ¿qué iba a hacer él? No tenía fuerza suficiente para poderle doblegar, ni tampoco llevaba nada pero reducirlo y daba por seguro que aquel elemento llevaría algún tipo de arma encima, bien de fuego, blanca, algún puño americano… algo llevaría para hacer esas “macarradas” con las que tanto disfrutaban. ¿Cómo iba a reaccionar? Luis tampoco quería hacerle nada, sólo asustarlo y demostrarle que no se pude ir por la vida amedrentando a las personas, porque todo tiene un momento y ese momento es cuando te encuentras a alguien que está igual de loco que tú pero que tiene aún menos que perder. Y precisamente aquí ninguno de los dos tenía nada que perder.

Posted by el alma solitaria at 14:25:52 | Permalink | Comments (1) »